Posibles efectos secundarios y toxicidad: Los efectos secundarios más comunes incluyen: dolores de cabeza, fiebre, escalofríos, dolores musculares, fatiga, náusea y decoloración en las uñas. AZT ha sido asociada con alteraciones de varias células en la sangre mediante supresión de la médula ósea resultando en anemia (contaje bajo de células rojas), y/o neutropenia (contaje bajo de células blancas), particularmente en personas con VIH avanzado durante los primeros tres meses. Existe el potencial de adquirir anemia severa que requiere transfusión de sangre u hospitalización cuando se usa sola o con hydroxyurea. El uso prolongado de AZT ha sido asociado con miopatía sintomática (daño muscular). Aunque raramente, su toxicidad es potencialmente fatal con todos los NRTIs: pancreatitis (inflamación del páncreas), hepatomegalía con esteatosis (hígado agrandado y grasoso) y acidosis láctica (acumulación lática en la sangre y balance anormal de bases ácidas). Acidosis láctica se ha visto en los pacientes que están tomando NRTIs pero es más común y más severa en mujeres y en personas obesas y que han tomado NRTIs por un tiempo prolongado; y es más común en personas con enfermedades del hígado, pero puede ocurrir en personas sin historial de daños en el hígado. Las personas con acidosis láctica pueden experimentar fatiga persistente, dolores abdominales o distensión, náusea/vómitos, dificultad al respirar falta de aliento; y hígado agrandado y grasoso. Pancreatitis puede amenazar la vida y puede causar dolores en el estómago y en la espalda, con náuseas, vómitos y sangre en la orina. Su doctor puede revisarlo para pancreatitis mediante aumentos en niveles de amilasa y lipasa en la sangre. Los riesgos de pancreatitis incluyen: dosis más altas que las recomendadas de NRTIs, VIH avanzado, y consumo de alcohol. El riesgo de pancreatitis con AZT es bajo comparado con didanosine.
Posibles interacciones de la droga: Biaxin, Dilantin, Mycobutin y rifampin pueden disminuir los niveles de AZT en la sangre. Benemid y Depakote puede aumentar los niveles de AZT en la sangre y disminuir el aclaramiento de AZT. Cytovene, Vitrasert y Valcyte aumentan los niveles de AZT en la sangre y posible la anemia relacionado con AZT. El doctor puede necesitar ajustar la dosis. AZT y Zerit no deben usarse en conjunto debido a evidencia de que una limita la efectividad de la otra. Además, el riesgo de toxicidad en la médula ósea debe monitorearse con el uso de ganciclovir, amphotericin B, pentamidina, dapsone, flucitosina, sulfadiazine, interferon-alpha, Rebetol, y con otros antineoplásticos tal como hydroxyurea y doxorubicin. Ribavirin y AZT pueden cancelarse la una a la otra, y pueden aumentar el riesgo de acidosis láctica, y por eso la combinación se debe evitar.
Sugerencias: AZT fue el rescate de la terapia de nucleósidos triples. Luego de las malas noticias de que los nucleósidos más potentes, Viread y Ziagen, fracasaron en la terapia de combinación de nucleósidos triples con Epivir, vinieron las buenas noticias de que las tres drogas trabajaron bien con el régimen con solo nucleósidos de Trizivir/Viread. AZT (que se encuentra en Trizivir) ayuda a combatir los problemas de que plaga a los nucleósidos triples que no la incluyen. Estos resultados aun son preliminares. Un régimen con nucleósidos solamente debe tratarse con cargas virales bajas (bajo 50,000)—vea aidsinfo.nih.gov para una discusión completa. Las no tan buenas noticias para las personas que añaden AZT: fatiga y el potencial de anemia. Usted puede comenzar a tomar Procrit para algunas anemias, pero se inyecta semanal y es un alto costo. Algunos doctores prefieren cambiar AZT por otra droga. Además, algunos médicos están evitando las drogas “T”, o análogos de thymidine (AZT y Zerit) por su implicación en lipoatrofia. Tomándola con comida puede disminuir el malestar del estómago. Se ha probado que reduce significantemente la transmisión de madre-a-infante. También está disponible en Combivir y Trizivir.
Doctor
Retrovir se aprobó por la FDA para su uso en pacientes de VIH en 1987 y se ha mantenido como un nucleócido principal en los regimenes de tratamiento. En el pasado, se uso comúnmente en combinación con 3TC en la forma de Combivir. Sin embargo, mientras más datos se hacen disponibles sobre nuevos agentes y la importancia de secuencias (seleccionar cuidadosamente en orden en el cual las drogas del VIH se usan para permitir el número máximo de posibles opciones más tarde, si un régimen fracasa debido a resistencia) ha emergido, los doctores han comenzado a hacer cambios en el uso de esta droga. En algunos casos, puede combinarse con un nucleócido “menos tradicional” o “salvado” para usarse más tarde en la secuencia planeada de los regimenes. Sus efectos secundarios no han cambiado: la anemia, fatiga y náusea limitan su uso en algunos pacientes. También ha sido implicada en lipoatrofia (pérdida de grasa), aunque mucho menos que con stavudine. AZT genérica ya está disponible y la reducción en su precio puede alentar a los proveedores a reconsiderar esta droga.—Chad J. Zawitz, MD
Activista
Yo soy una de esas personas que aun están vivas luego de la alta dosis original de AZT con placebos-controlados a finales de los ‘80s y principios de los ‘90s. En 1993 nos asombramos y deprimimos luego de conocer que las dosis altas de AZT nos estaban matando más rápidamente. Afortunadamente, más tarde aprendimos que dosis más bajas trabajarían mejor en combinación con otros medicamentos. AZT está disponible sola o en combinación con AZT + Epivir, llamada Combivir. También existe una versión genérica disponible que puede reducir su costo (estamos esperando verlo). Esta es una de las pocas drogas que demuestran penetrar la barrera sangre-cerebro, así que puede tener algunos efectos protectivos sobre complicaciones neurológicas como la demencia. Es una pena que cause anemia, debilidad muscular y fatiga, y también pueda causar lipoatrofia. Existen algunos estudios que sugieren que AZT puede tener un “rol protectivo” en prevenir la mutación principal, K65R, en todos los regimenes con nucleócidos. Esta mutación puede rendir a la mayoría del VIH resistente a varios nucleócidos.—Nelson Vergel
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